A veces cogemos nuestros sueños y
los guardamos en un baúl, tristes pensando que nunca se nos cumplirán, y
dejándolos como algo que nunca sucederá. El tiempo pasa y pasa y allí seguirá
el baúl, un día después de mucho tiempo, haciendo limpieza personal descubrimos
ese viejo baúl, casi no nos acordamos de que es, y movidos por la curiosidad lo
abrimos descubriendo así, todos nuestros sueños, pensamos como pudimos olvidar
todo aquello, como fuimos capaces de apartarlos y de encerrarlos. Y movidos por
la añoranza y por ese entusiasmo del recuerdo, intentamos por todos los medios
conseguir realizarlos.
¿Será que al verlos recuperamos
la fuerza del principio? ¿Será que ahora que tenemos el poder de hacerlos no
queremos perder la oportunidad? O simplemente ¿Se trata de volver a revivir un
recuerdo pasado? ¿Será que solo queremos volver atrás en el tiempo?
Sí es posible....
Sin embargo, cuando vemos nuestro
sueño cumplido tras todo esto, podemos admirar que no es la misma satisfacción,
es más casi no nos produce alegría, si no el recuerdo, o el pensar lo felices
que hubiésemos sido, si lo hubiésemos conseguido en aquella época.
Ya no es lo mismo, al enterrarlos
y volverlos a desenterrar... los sueños al igual que las cosas solo nos produce
nostalgia, y la escasa felicidad que eso conlleva.
Por eso, amigos y demás que me
leen, es mejor llevar los sueños siempre con nosotros, aunque no podamos
cumplirlos es mejor dejarlos siempre en nuestros pensamientos, en nuestra
mente, en nuestro futuro y presente, es mejor pensar que algún día podrás
conseguirlo y que ese día estará cerca. Es mejor no dejar de luchar por ellos,
y así cuando pasen los años, cuando pase el tiempo y podamos cumplirlos, los
cumplamos, obteniendo así la felicidad que conlleva el haber cumplido el sueño
no de nuestra juventud, si no el sueño de toda una vida.
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