Nunca sentí envidia de nada, pero
una vez reflexionando me di cuenta, de que habría algo por lo que si sentiría
envidia, aunque es algo insólito aún, pero envidiaría sin duda, al ser que
fuese capaz de obtener instantes. Seria tan perfecto y agradable poder hacerlo,
poder capturar esos preciados instantes que tanto nos vuelven locos a nosotros
los humanos.
A veces, al mirar a una persona
desearía capturar el instante en el que su sonrisa se ve más radiante y linda,
a veces desearía capturar el instante en el que su mirada emite ese brillito de
viveza, de felicidad que tanto me embriaga. Desearía poder revivir aquel
instante de la primera vez que la vi, en aquel rincón del triste pasillo.
Capturar ese instante en el que tu abrazo se ve más cálido, el instante en el
que tus labios rozaron por primera vez los míos, o el instante en el que esa
sensación recorría nuestro interior.
Aunque la duración de esos
instantes puede ser variable, a veces
desearía detener el instante en el que me enamoré, o el instante en el que el
sol acariciaba mi rostro mientras yacía tirada en la playa. O simplemente el
instante en el que mis amigos ríen a carcajadas, o el instante en el que
lloraban rebosantes de felicidad.
Sería magnifico sin duda el poder
capturar algunos de esos instantes... capturarlos y dejarlos guardados en una
pequeña cajita en el que no pudiesen escaparse ni borrarse.
En el que los tendríamos siempre
ahí para poder observarlos, tocarlos, acariciarlos o revivirlos cuando
quisiéramos.
Sí, sin ninguna duda envidiaría y
anhelaría tener algo así, pues... sería tan doloroso el saber que alguien
pudiese capturar un instante, mientras yo los hundo en mi memoria, mientras yo
los recuerdo lejanamente dentro de mi cabeza. Cuando yo solo puedo observar
escasamente su sombra tras mi ser. Ese alguien podría disfrutar de ellos, los
experimentaría una y otra vez a su placer, sí, realmente es algo por lo que
tenerle envidia no sería discutible.
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