Mientras estábamos en una
maravillosa clase de Física en el instituto, entre energías, y formulas, un
alumno perspicaz diviso una masa difusa que acechaba despacio por el techo,
encima de las cabezas inocentes e incrédulas de los alumnos que fascinados por
la lección, no se había percatado sobre
esta masa difusa. Cuando el alumno
perspicaz le comento la extraña presencia a otro, este dio la voz de alarma, y
entonces fue cuando cundió el pánico entre los miembros del aula. La masa difusa
poco a poco se hacia ver, dejando paso así a su verdadero aspecto: el de una
extraña y maléfica araña de características repugnantes. Esta criatura sin
percatarse si quiera de que su presencia había causado un trastorno en la clase
tan inmenso. Iba cada vez mas despacio recorriendo el blanco techo, y posándose
así sobre la cabeza de una de las alumnas, la cual horrorizada por este ser, no
paraba de agitarse y gritar: “mátenla” algunos chistosos reían, otros hacían
caso omiso (como el profesor) de este casual ataque. Gritos de una extremo a otro
se habían esparcido por todo el aula, algunos valientes intentaban con
artilugios rudimentarios acabar con la araña, pero sus dotes atacantes era más
complejas que estos simples artilugios. Todo intento fue en vano pues la araña
estaba tanteando el terreno y ya le había echado el ojo a esta alumna, a la
cual investigaba para hacerla presa, aunque ella muy aguda, intento alejarse
para que sus oscuras trampas no funcionasen, al ver que la joven aterrorizada
pero a la vez, gracias a sus tácticas de alejamiento consiguió que “la masa
difusa” siguiese su camino hacia otra presa…
¿Quién seria el/la que derrotara
la araña? -me preguntaba yo, que expectante analizaba el recorrido de este
“ente” que vagaba ahora sin rumbo, al igual que yo, otro de mis inteligentes
compañeros, analizaba y trazaba un plan para combatir este ser tan horrible y
repugnante que alteraba el orden de nuestra querida clase.
Y así entre nuestras miradas
asesinas que la acechaban la araña cohibida finalmente huyó, y no volvió jamás.
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