miércoles, 20 de septiembre de 2017

Parte Séptima

Había perdido ya la noción del tiempo, ¿sería hoy Nochebuena? ¿Lo sería mañana? O ¿aún no se sabía quién era el ganador de este año del gordo de navidad? No quería pensar en lo que pudo ser y jamás será. Tan solo quería a veces, escapar de todo, escapar...despertar...sí, despertar de aquella maldita pesadilla.
Yo solo era un muchachito normal, al que solo le preocupaba no sacar la nota suficiente para que pudieran darle la beca y seguir estudiando; que nunca había disparado un arma de fuego de verdad, y que ni mucho menos, había matado a otro ser...
Pero ahora, ahora me veía envuelto en todo esto, zombis, sangre, disparos, huir, soldados y policías por todas partes, gente matándose unos a otros. Era una locura. Una puta locura sin sentido. Tan solo me quedaba ser fuerte, y aguantar lo que me echasen hasta el tiempo que pudiera.
-Espero que sea bastante. –Dije para mí.

De improviso un fuerte y seco ruido se escucho haciendo temblar las cristaleras de aquella casa.
-¿Que ha sido eso?
-Ni idea. –Belén se asomó de un vote por la ventana­– ha tenido que ser lejos, no sé ve nada....
Volvió a escucharse aquel estruendoso sonido pero esta vez se notaba más cerca.
-¡Ey mirad! –Gritó Abraham mirando a través de otras de las ventanas.
Era una familia, salía corriendo de su casa cargando con algunas cosas.
-¿Qué le habrá hecho salir de ella? –Pregunté turbado. 
Una vez más volvió a escucharse, aún más fuerte que la vez anterior, era un sonido detonante como una bomba chocando contra el suelo. Esta vez, las paredes, el suelo, los cristales todo se tambaleaba, como si fuese un terremoto.
-Salgamos de aquí, ya no estamos seguros dentro de la casa. –Grité.
Las latas de la puerta ocasionaban un gran escándalo. ¿Qué estaba pasando ahora? Pero mi pregunta mental, fue casi respondida por otra pregunta de Abraham.
-¿Están bombardeándonos?
-Parece ser que sí. Ya no existen aliados aquí, todos somos enemigo de todos. –
-¡Al suelo!
La explosión sucedió muy cerca de donde nosotros estábamos. Me eché las manos a la cabeza, los oídos me retumbaban, y el corazón parecía salirse de mi pecho, me costaba respirar. Poco a poco el miedo se apoderaba de mis sentidos, dejándome paralizado. Trozos de escombros salían disparados hacia todos los sitios posibles como balas. Podía percibirse gritos desgarradores en la lejanía. Al parecer no éramos nosotros los únicos supervivientes, aunque, por lo visto, pronto sí. Me seque el sudor de la cara, pero no era sudor, estaba sangrando. Me quedé mirándome la mano como en shock, hasta que Cris me despertó de mi ensimismamiento.
-Venid, vamos por aquí corred no miréis a ningún lado. –Dijo. La seguimos, cruzamos corriendo una carretera y nos metimos entre los matorrales. Nos quedamos unos instantes bajo el puente de la A-7. Ya habíamos llegado a los Montes de Málaga.
Alcé la vista al cielo, se veía un bombardero sobrevolando fugazmente el soleado cielo invernal de Málaga.
-No podemos dejar que nos vean. –Comentó de nuevo Cris.
Corrimos una vez más hacía el interior de la montaña. Corriendo campo a través. Huyendo de esta forma, de las bombas.
- ¿Creéis que nos verán? –Preguntó ingenuamente Abraham.
-Posiblemente sí. Así que calla y corre. –Le contestó bruscamente Belén.
De vez en cuando nos tirábamos al suelo al escuchar aquel avión militar. Cuando pasaba de largo volvíamos a correr montaña arriba. Al par de horas llegamos a una zona con bastante espesura vegetal por la que nos quedamos allí haciendo un alto.
-¿De dónde conseguiste eso? –Le pregunté a Abraham.
-¿La HK USP? –me preguntó enseñándome su pistola. Asentí con la cabeza.
-La mangué por ahí. También robe una M4 de un infante de marina siguen usando estas armas...son buenas armas la verdad, esta tiene visión nocturna. Me ha sido de gran ayuda para llegar. No hace demasiado ruido tampoco. Tengo media mochila llena de munición.
-Shh callad. –Dijo de repente Cris.
-¿Oyes de nuevo teclear? –Bromeó Belén.
Cris le lanzó una mirada fulminante, con lo que Belén se calló de inmediato. Todos se pusieron a escuchar.
-Son pasos. –Anunció Abraham.
-Mirad por ahí. –Dije alterado.
Vimos a un hombre a unos metros en una colina más baja de laque nos encontrábamos. Nos tumbamos todos mirando hacia aquel hombre, parecía un soldado, o al menos iba vestido de ello. Corría cojeando por el monte. Belén le hizo señales a Abraham y le pidió su M4 silenciosamente, él se la dio y al cabo de unos instantes el silencio del bosque se vio quebrado por el disparo de la M4, que impactó en la pierna derecha del soldado. Cayó entonces de bruces al suelo, gimiendo de dolor. Corrimos hacía él, acarreando las armas. Cuando llegamos junto a él, lo rodeamos y le apuntamos.
-Dos preguntas, quién eres y qué haces aquí. –Dijo rápidamente Belén.
El soldado se echó a reír. Cris disparó al aire con su pistola y luego le apuntó a la cabeza.
-Te ha hecho unas preguntas contesta, o la próxima bala se alojará en tu gorda cabeza. 
-Soy el oficial Ramírez. Formo parte de la brigada BRIPAC, llegué hace un día con unos cinco soldados más a la zona de contadoras. Soy el único que sobrevivió finalmente.  Uno de los soldados tenía esa enfermedad, se volvió loco empezó a disparar contra los demás. Al principio, cuando nos dieron el aviso, se suponía que esto era una misión de control de evacuación.  Yo pertenecía principalmente al batallón de cuartel general, concretamente en la unidad de inteligencia. Cuando la alarma de todo esto estalló, nadie sabía nada. Hace unos días me ofrecí voluntario para guiar a un grupo que venía a explorar esta zona, puesto que soy malagueño. No voy a haceros daño, ¿tenéis agua?
Cris le quitó todas las armas que traía (que no eran pocas), Abraham y yo lo ayudamos a subir hasta la colina donde estábamos nosotros.
-Esto es...es una barbaridad. Creí haber conocido el infierno pero ahora veo que no era así. Este es el verdadero infierno.
-Pero ¿qué coño está pasando? ¿Por qué nos bombardean? ¿Por qué no nos evacuan y nos salvan? –Pregunté desesperado.
-Empezaré por el principio.
«Más de 50.000 personas mueren al año, por rabia. Este problema fue el inicio de todo. Hará algunos años, se empezó una gran investigación, colaboraban países como Francia, Reino Unido, Finlandia y España. Su principal objetivo era el de encontrar una cura para la rabia, tanto en animales como para humanos. Al principio la experimentación solo era con ratas. Se les administraban dosis de rabia primero y se estudiaba el avance de la enfermedad, estudiando la sintomatología etc. Tras eso empezaron a administrarle otras sustancias para intentar encontrar una cura factible.
En esta búsqueda de la cura contra la rabia, emplearon la administración de componentes de todo tipo, utilizado en curas de otras enfermedades, sida, cáncer, sífilis, y otras enfermedades víricas y neurológicas. Crearon así una bacteria una mutación genética de la bacteria madre de la rabia junto con un componente extraño utilizado en una cura experimental contra un tipo de cáncer. Les administraron esto a unas cuantas ratas  rabiosas. Al principio pareció funcionar. Pero al cabo del tiempo se encontraron con que todas las ratas habían muerto. Sin embargo, tras pasar dos horas tras la muerte, el resultado fue, que habían vuelto a la vida. Esto era realmente fantástico, sin querer habían descubierto la “resurrección”.
Analizaron varias veces la sangre de las ratas, parecía ser, que ya no eran portadoras de la rabia. Pero su movimiento se vio aletargado, su repertorio de conductas habituales se había extinguido; en cambio, habían adoptado una forma muy agresiva de comportamiento. Intentaron de esta forma el mismo estudio pero en perros, para poder someter a tratamiento a humanos. Se utilizó la misma metodología experimental que en las ratas, dando lugar al mismo resultado. Al cabo de una semana, las ratas se habían comido unas a otras y los perros habrían acabado igual, tuvieron que sacrificar los que quedaban con vida, su agresividad era demasiada. Sin embargo era una agresividad pasiva, como si su único objetivo fuese el de morder a los otros y ya está. Los análisis posteriores de sangre anunciaban que tanto las ratas como los perros no habían regresado a la vida, sus constantes vitales no existían, y la sangre ya se hallaba coagulada. La experimentación se canceló con la bacteria BT-65, su utilización se prohibió por el comité de investigación. No se pudo experimentar en humanos. Aunque el laboratorio continúo buscando una cura contra la rabia, volviendo a empezar la investigación desde cero. Se archivó los datos de la BT-65. Más, uno de los doctores que participaba en ella, no se dio por vencido, pensaba que, si lograba alterar la cadena de resucitación esta bacteria seria más beneficiosa y en vez de volver al estado rabioso de vida, volvería a otro sin rabia, de esta forma pensó que administrándole adrenalina cuando las ratas estaban en periodo de muerte, revivirían en su totalidad de bienestar.
Por ello, siguió el estudio clandestinamente en la India. Allí consiguió varios voluntarios humanos. ¿Sabéis? La creencia sobre zombis en la India está muy extendido...Así fue como nació la enfermedad allí. Al principio, el doctor no sabía la esta enfermedad que estaba trasmitiéndoles a las ratas y los humanos después, era contagiosa, ese fue su gran error. No existe cura alguna pues la enfermedad proviene de una cura para la enfermedad. Desarrollado una cura fue como se creó esta terrible enfermedad, todo aquel que esté contaminado, ya está perdido.
Sin embargo no acaba ahí la cosa. Al principio los altos mandos del ejército y el presidente, decidieron evacuar a los afectados que aún no tuviesen la enfermedad, mas, era muy difícil discriminar quien la tenia y quien no, por no decir imposible. Colocaron una frontera con pequeñas campañas sanitarias para hacer análisis médicos, y así decidir quién pasaba y quién no. Pero algunos casos se detectaron fuera y eso fue la gota que colmo el vaso. Decidieron cerrar absolutamente la frontera. Dejando a toda la población andaluza a su suerte. Cuando la situación empezó a ser insostenible en las zonas de frontera, revueltas, alborotos, gente armada contra los militares, contra la policía, decidieron, atacar no solo a los zombis, si no a la población en general, de esta forma rápida y eficaz evitarían la expansión de la enfermedad, que, de ser expandida por el mundo, no habría escapatoria alguna.»
Nos quedamos atónitos tras escuchar la historia del oficial.
-Ya mismo se hará de noche, tenemos que buscar un refugio. –Se le escucho decir a Cris.
Con las armas a cuestas, volvieron a caminar por el monte, en busca del refugio. Nadie más volvió hablar, todos iban concentrados en sus pensamientos, dándole vueltas y más vueltas a la historia que acaba de contar el oficial, “todo aquel que esté contaminado, ya está perdido”.
Cuando ya empezaba a oscurecer, a eso de las seis de la tarde, se toparon con un cortijo medio en ruinas, allí se instalaron aquella noche.
-Estaba pensando que, podríamos ir donde las contadoras. No quedará muy lejos de donde estamos ahora, a medio día de camino como máximo. –Propuse mientras estábamos sentados alrededor de la chimenea de aquel ruinoso cortijo.
-Sí podríamos hacer eso. –Dijo Abraham.
-Allí están los demás soldados, no a todos los pudimos matar...al menos dos de ellos se convirtieron en esos monstruos. –Dijo el oficial mientras Belén intentaba curarle la pierna.
-Los mataremos entonces nosotros. –Contesté con rotundidad.
Yo también me cure las heridas que los escombros por las bombas me habían hecho. Intentamos dormir algo aquella noche, no sé si los demás pudieron conseguirlo, yo al menos no. Y eso que llevaba ya unas cuantas noche seguidas sin dormir, pero...cada vez que cerraba los ojos. Sentía aquel silbido en mi cabeza, aquel sonido sordo de las bombas estallando junto a mí, los gritos de la gente en la lejanía. No podía dormir así.  Sin embargo, al pasar las horas...y sin percatarme de ello, me quedé frito.
¿Qué era eso que estaba notando? ¿Era un sueño? Notaba como si alguien estuviese ahí junto a él, sería una pesadilla, ya volvía otra vez a soñar con la presencia de aquellos infectados, por una u otra cosa Abraham abrió los ojos, y se encontró con una horrenda imagen. Tenía a una infectada delante de él intentando morderle. Le propino dos fuertes patadas en la cara desencajándole así la mandíbula, pero ni por esas él zombi dejaba de atacar. La putrefacta mandíbula desencajada no le hacía desistir en su intento de morderle. A tientas cogió un cuchillo y le rajo el pescuezo.
-¡Joder joder! Ha faltado poco –Exclamó con ansiedad.
-Esto es una pesadilla, jamás se acabará. Si los matamos otros vendrán, y así sucesivamente...ningún lugar estará a salvo de ellos. –Dijo Cris arrastrando las palabras, con un aire de desesperanza. Era la primera vez que la escuchaba hablar así– No tenemos transporte para huir, no tenemos nada. No podemos salir de esta maldita ciudad, ni tampoco tenemos lugar al que podamos acudir fuera de aquí.

-Ya lo iremos pensando, vayamos a las contadoras, podemos doblar la seguridad de aquella zona mientras tanto. –le comenté echándomela en los brazos y abrazándola con ternura. 

Camino a las contadoras, el oficial empezó a respirar fuerte, no se sabía que le estaba pasando, era como convulsiones, antes de que la agonía del oficial llegase al límite, le proporcionamos un tiro en la cabeza.
-Ya se ha acabado su tormento. –Dijo suavemente Belén cerrándole los ojos.
Le quitamos sus armas y seguimos el camino. No nos encontramos a más infectados al medio día llegamos a las contadoras, estaba todo lleno de sangre.
-No toquéis la sangre por si acaso está infectada aún. –Comentó Belén.
-¿Crees qué la bacteria seguirá intacta todavía? –Le pregunté dudoso.
-Puede que sí, es mejor no correr riesgos.
Encontramos una red de alambres que pusimos bordeando el lugar. No sería suficiente pero algo, era algo. También tapamos todas las ventanas y puertas con lo que pudimos amontonamos las sillas delante de ella, y el escritorio.
-Cris, échate un rato parece cansada.
-No, si estoy bien no te preocupes por mí.
El día trascurrió tranquilo, algo inusual en los últimos días.
-¿Qué día es? –Preguntó Abraham. 
-Ni idea, estoy totalmente desorientada. –Le contestó Cris.
-¡Tal vez sea navidad! –Añadió él.
-La navidad es una mierda. No sabes que la inventaron los grandes almacenes es como san Valentín pero con más frío y lucecitas. –Se metió Belén en la conversación
A todo esto, David empezó a cantar “Belén campanas de Belén” y Abraham y Cris se unieron, Belén refunfuñaba pero, al cabo de un rato se unió a ellos. De la nada Abraham saco una botella de vodka de su mochila y empezaron a pasársela unos a otros.
-Para mí, hoy es Nochebuena así que, hay que celebrarlo chicos.
Por unas horas, no había infectados, no bombas, ni soldados, ni nada...por unas horas podían experimentar aquello que antaño hacían llamar... «Felicidad».

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