Esta es la historia de una niña que vino de la luna.
La niña era "normal; tenía un par de ojos y orejas, una nariz y una boca; dos brazos y dos piernas. Sin embargo, la niña procedente de la luna, en realidad, no era igual que ninguna niña de la tierra, y este detalle pocos sabían verlo.
Ella creció y creció pasando desapercibida a los ojos de los humanos. Hasta que un día se topó con una humana que supo descifrar la belleza escondida tras su disfraz de niña terrícola, esa, que hacía tantos años había pasado desapercibida.
La niña caída de la luna también tenia poderes. Era capaz de encantar a todas las personas de buen corazón de su alrededor y esa era su forma de saber que humano era bueno, y cuál era malo.
También sabía distinguir entre la verdad y la mentira y bueno... cuentan que en las noches de luna llena la niña se asomaba a su ventana y miraba a la luna y ambas sonreían al encontrarse fortuitamente en un cruce de miradas. Esas noches, desde que la niña llegó a la tierra tenían algo especial. También cuentan que en las noches de luna nueva, la niña se escondía en su cuarto porque no quería salir; y en su rostro en vez de una sonrisa le caía una lágrima por encontrarse sola en tan inmenso universo.
Cuando la humana vio a la chica procedente de la luna, el tiempo se congeló un instante. Dicen que aquella chica también tenía algún tipo de poder, y debe ser cierto, porque aquel día no fue la chica procedente de la luna la que encantó a la humana de buen corazón, si no que, fue la humana la que hipnotizó el corazón de la chica que vino hace tantos años de la luna.
Y desde aquel momento se cuenta que las noches de luna nueva, la chica procedente de la luna nunca volvió a sentirse sola, pues la humana la acompañó por siempre.
Fin.
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