martes, 2 de mayo de 2017

El peor sentimiento del mundo


A veces inocente observaba a la gente. A veces mientras caminaba con ellos, no me fija del todo en sus interiores, hasta que un día decidí oír; Y oí como la envidia les corría por dentro, oí como dentelleaban fuego con cada mirada, oí como ansiaban tortura por simple envidia, oí como deseaban el mal hacia aquellos a los que envidiaban.

Nunca entendí como ese sentimiento podía ser a veces tan fuerte y grotesco, como poder odiar de la noche a la mañana a quien fue tu mayor amigo, como odiar a quien fue el amor de tu vida...
Y nunca entenderé como pueden los hombres empezar guerras sucumbidos por la envidia, la envidia desembocando en un ardido afán de destrucción y un fuerte odio.

Vi a como las personas se destrozaban unas a otras, por cosas materiales, a veces por cosas inmateriales, vi amigos romper el lazo que les unía solo por envidia. Vi a amantes matándose por esa causa. Y vi como se desarmaba sangre sin cesar, como se torturaban sin piedad.
Como el dolor, no importaba, y como las lagrimas y los gritos eran imperceptibles para los que lo hacia sufrir, lo que les controlaba, era la envidia. 


Y por ello veo como ésta destruía la humanidad. 

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