viernes, 26 de mayo de 2017

"Dicen que..."


Dicen que...el amor corrompe los corazones puros y purifica a los impuros.

Llegó una vez a mi puerta eso que llaman amor y maldita la hora en que dejé que se quedase más allá del hall. Creí tenerlo todo bajo control, pero por aquellos entonces no sabía muy bien que hay cosas que se nos escapan de todo cálculo, que siempre hay un decimal mal redondeado, que hace que en la cuenta salga error.

Todo empezó como suele empezar, lleno de rosas y poemas que adornaban mi hogar, de momentos de lunas llenas y cielos plagados de estrellas.

“Nada importa, si te tengo a ti”... Maldito fallo cometí. Alejada de la realidad sin salir de aquel hogar, alejada de quienes se importaban por mí de verdad. Cegada sin saber que cada vez más me adentraba en la soledad.

El amor trajo a casa numerosos invitados que nunca había dejado pasar, pero era demasiado tarde para contrarrestarlo; Entraron los celos y esa avaricia, de tener a quien amaba siempre junto a mí.

Mi alma estaba siendo corrompida por momentos... Inesperada vez, que la crueldad se abrió paso ante mí, fuera de control, mi ética se había transformado; Siendo como siempre había odiado ser...Sintiendo lo que nunca quise sentir.

Volteando mi moral para justificar mis pecados, adorando la libertad me convertí en dictadora. Guiada por mi nueva consciencia hacía la autodestrucción. Machacando cada escalón, para evitar los errores que produzcan dolor, sin caer en la cuenta, de que destruía la escalera con la que debía bajar después. Al subir entonces me di cuenta, de que el dolor de ver todo destruido sería peor, que el dolor de los errores que intente evitar.

Lleve su pena en mi piel día tras día; Todo se sumió en el caos y vi lo que llegó a ser un hogar convertido en escombro. Ya no era la razón la que dictaba mis actos, sino el rencor. Acabe con las manos manchadas de la sangre de mis errores; Justo precio para aquel que se deja seducir. Finalmente todos los huéspedes desaparecieron, quedándome en un vacío. Como suele pasar, se llega tarde a ver la realidad que se escondía tras la oscuridad. 

Odiosa prueba de este corazón blanco, que terminó tiñéndose de negro.











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