Parecía sentir un placer enorme
cuando se adentraba en la mente de los demás seres humanos, parecía sentir un
poder extraño cuando conseguía ver que llevaba razón con cada análisis de
comportamiento, con cada investigación de la personalidad. Utilizaba su don
psicólogo y sus cinco años en psicología como un juego extraño. A veces sentía
miedo de adentrarse tan profundamente en la mente de los demás, a veces solo
sentía miedo de acertar siempre en sus hipótesis y soluciones.
Paseaba por las calles observando
todo su alrededor, era un pasatiempo agradable y curioso para ella observar a
los peatones, y sus relaciones con el medio. Cuando iba con más gente, siempre
les comentaba, como podrían ser la vida de aquellos a los que observaba, y sus
interlocutores quedaban estupefactos, de la exactitud con la que siempre
hablaba.
Casi se había convertido en un
lector de mentes y comportamiento.
Otras veces su juego iba hacía un
lado casi cruel, cada palabra, cada
gesto, calculado, en el momento justo en el que sabía que reaccionaria en el
otro ser, de la manera que ella quería, esto es lo que a veces la asustaba,
podría ser capaz de manejar a algunas personas psicológicamente, había obtenido
un poder grandioso mediante la sabiduría de la mente humana.
A menudo había realizado
estudios, con sus caballas es decir sus propios amigos o familiares incluso su
novio. Trabajaba en una importante tesis, casi rozando a la obsesión, se
adentraba en su propio mundo, (encerrándose en su despacho en el cual pasaba
horas y horas de estudios) en busca de respuestas, las repuestas al porqué las
personas actúan de una manera o de otra, por que responden así o asa a un
estimulo concreto, ¿que se oculta tras la fachada? ¿Que verdad se guarda tras
la mirada de las personas? Eran algunas de las preguntas que se hacia mientras
caminaba pensativa de lado a lado de la pequeña habitación llena de libros.
Su vida era como una partida de
ajedrez, o en algunos casos como una partida de póker. A veces tenía todas las
piezas, y las manejaba a su antojo para conseguir el resultado ganador. Adelantándose
a los pasos de su enemigo, y barajando miles de posibilidades...
Otras solamente jugaba con las
cartas que le habían repartido, y al igual que en una partida de póker podemos
analizar los gestos de los contrincantes, ella analizaba a cada persona que se
adentraba o no....a su vida. Manejando sus cartas y siempre...con su gran As
bajo la manga.
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