lunes, 3 de abril de 2017

Psico

Parecía sentir un placer enorme cuando se adentraba en la mente de los demás seres humanos, parecía sentir un poder extraño cuando conseguía ver que llevaba razón con cada análisis de comportamiento, con cada investigación de la personalidad. Utilizaba su don psicólogo y sus cinco años en psicología como un juego extraño. A veces sentía miedo de adentrarse tan profundamente en la mente de los demás, a veces solo sentía miedo de acertar siempre en sus hipótesis y soluciones.

Paseaba por las calles observando todo su alrededor, era un pasatiempo agradable y curioso para ella observar a los peatones, y sus relaciones con el medio. Cuando iba con más gente, siempre les comentaba, como podrían ser la vida de aquellos a los que observaba, y sus interlocutores quedaban estupefactos, de la exactitud con la que siempre hablaba.

Casi se había convertido en un lector de mentes y comportamiento.

Otras veces su juego iba hacía un lado casi cruel, cada palabra,  cada gesto, calculado, en el momento justo en el que sabía que reaccionaria en el otro ser, de la manera que ella quería, esto es lo que a veces la asustaba, podría ser capaz de manejar a algunas personas psicológicamente, había obtenido un poder grandioso mediante la sabiduría de la mente humana.

A menudo había realizado estudios, con sus caballas es decir sus propios amigos o familiares incluso su novio. Trabajaba en una importante tesis, casi rozando a la obsesión, se adentraba en su propio mundo, (encerrándose en su despacho en el cual pasaba horas y horas de estudios) en busca de respuestas, las repuestas al porqué las personas actúan de una manera o de otra, por que responden así o asa a un estimulo concreto, ¿que se oculta tras la fachada? ¿Que verdad se guarda tras la mirada de las personas? Eran algunas de las preguntas que se hacia mientras caminaba pensativa de lado a lado de la pequeña habitación llena de libros.

Su vida era como una partida de ajedrez, o en algunos casos como una partida de póker. A veces tenía todas las piezas, y las manejaba a su antojo para conseguir el resultado ganador. Adelantándose a los pasos de su enemigo, y barajando miles de posibilidades...
Otras solamente jugaba con las cartas que le habían repartido, y al igual que en una partida de póker podemos analizar los gestos de los contrincantes, ella analizaba a cada persona que se adentraba o no....a su vida. Manejando sus cartas y siempre...con su gran As bajo la manga. 






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